Baños de la Diosa
Bañitos mágicos consagrados y ritualizados, vienen con la bolsa de tela para que puedas usarla en bañera, secarla y reutilizarla con las sales que te quedan.
El baño se utiliza para conectar con la Diosa elegida, canalizarla, honrarla, etc.
LA LÍNEA HECATE ES CANALIZADA Y CONSAGRADA EN ALTAR. LAS HIERBAS Y FLORES VAN VARIANDO SEGÚN EL PROPÓSITO Y CASI NUNCA SE REPITE LA MISMA COMBINACIÓN, AUNQUE SEA LA MISMA INTENCIÓN.
Ingredientes:
Sal Epson, sal de himalaya, flores secas y vivas, hierbas secas, aceites esenciales
Sal de La Emperatriz
La Emperatriz es quizás la carta más encarnada del tarot. No vive en el pensamiento ni en el espíritu — vive en el cuerpo, en la tierra, en el placer de existir. Para Jodorowsky, ella es la madre cósmica, la que da sin agotarse, la que crea por el simple hecho de ser. Es belleza como fuerza, no como adorno.
Esta sal está pensada para quienes se desconectaron de eso. Para las que olvidaron que su cuerpo es sagrado, que merecer no requiere esfuerzo, que la femineidad no se gana. Para momentos de bloqueo creativo, falta de autoestima, dificultad para recibir amor o placer, o cuando sentís que dás todo y no te queda nada para vos.
Usarla es un acto de reconexión. Con tu ciclo, tu intuición, tu poder generador. Con la parte tuya que florece aunque nadie la vea.
Sal de Venus
Venus no es solo el amor romántico — es el principio del deseo, de la atracción, de todo lo que nos mueve hacia el otro. Es la capacidad de vibrar en una frecuencia que convoca. Cuando Venus está bloqueada, no solo alejamos el amor: alejamos el disfrute, la belleza, la conexión genuina.
Esta sal trabaja sobre el corazón y sobre todo lo que lo cierra: las heridas viejas, las decepciones guardadas, el miedo a volver a abrir. Ideal para atraer nuevos vínculos, sanar relaciones existentes, o simplemente volver a sentirte deseable, presente y disponible para el amor en todas sus formas.
Porque antes de atraer amor, hay que poder recibirlo.
Sal de La Magdalena
María Magdalena es quizás la figura más malinterpretada de la historia. Reducida, distorsionada, silenciada. Pero en su esencia original es otra cosa completamente: la discípula más cercana, la que sostuvo cuando todos huyeron, la que ungió con aceite sagrado y fue la primera en ver la resurrección. Una mujer que amó sin pedir permiso y que supo que lo sagrado y lo sensual no son opuestos.
Esta sal es para quienes cargan con culpa por desear, por amar intensamente, por haberse entregado y haber salido heridas de eso. Para sanar la herida de lo femenino juzgado, la sexualidad reprimida, el amor propio que fue aplastado por lo que otros dijeron que debías ser. También para quienes atraviesan duelos profundos y necesitan sostén desde adentro.
Magdalena no pide que te disculpes por lo que sentís. Te acompaña a llevar eso con dignidad.
Sal de Isis ☥
Isis es una de las deidades más completas y poderosas del panteón egipcio. Maga, sanadora, madre, esposa devota y guerrera cuando fue necesario. Es ella quien recorre el mundo en busca de los fragmentos del cuerpo de Osiris, quien los reúne y quien, con su magia, devuelve la vida donde solo había muerte. Isis no se rinde. Isis reconstruye.
Esta sal está pensada para momentos de quiebre, de pérdida o de reconstrucción. Para cuando algo se rompió — una relación, un proyecto, una versión de vos misma — y necesitás la fuerza para juntar los pedazos y volver a crear algo entero. También trabaja sobre el poder de la palabra y la magia consciente: ideal para quienes están despertando su intuición o comenzando un camino espiritual más serio.
Isis te recuerda que recomponerse también es un acto sagrado.
Sal de Afrodita
Afrodita no nació de un vientre. Emergió del mar, de la espuma, completamente formada y radiante. No llegó a pedir lugar — su sola presencia lo ocupó todo. Es el arquetipo del magnetismo puro: no el amor sufrido ni el amor sacrificado, sino el amor que brilla, que atrae, que disfruta sin culpa.
Esta sal trabaja sobre el poder de atracción en su nivel más alto. No solo para atraer a otro, sino para habitar el propio cuerpo con placer y confianza, para sentirte magnética en lo cotidiano, para reconectar con el disfrute sensorial que la rutina suele apagar. Ideal también para sanar la relación con tu imagen, con tu cuerpo y con el placer como derecho propio.
Porque Afrodita no busca ser amada. Simplemente es, y el amor llega.
Sal de Hécate
Hécate es la diosa de los cruces de caminos, de la luna oscura, del umbral entre los mundos. No es una deidad cómoda ni decorativa — es la que sostiene la antorcha en la oscuridad más profunda y te pregunta qué estás dispuesta a ver. En la tradición griega era invocada en los momentos de transición, de decisión y de magia profunda. Su poder no asusta: revela.
Esta sal está hecha para los momentos bisagra. Para cuando estás en un cruce y no sabés hacia dónde ir, para transiciones importantes, para cortar de raíz lo que ya terminó pero que todavía no soltaste del todo. También es una sal de protección poderosa, especialmente para quienes trabajan energéticamente o espiritualmente y necesitan moverse con claridad y sin interferencias.
Hécate no te da respuestas fáciles. Te da la luz justa para que puedas verlas vos.
